MATAR A UN RUISEÑOR
HARPER
LEE
La novela está muy bien narrada y su lectura es amena, está muy bien estructurada y trata en cada parte de diferentes hechos. Es un alegato antirracista, pero el racismo aparece en pequeñas dosis.
Está narrado por uno de los personajes femeninos, Scout. El relato refleja muy bien la vida de la época y el desprecio y desconfianza de la sociedad americana por las personas de color. Retrata muy bien la época en la que las personas de color no tenían valor ni tampoco quien las defendiera de ciertos acosos. El protagonista Atticus abogado y defensor de estas personas que se ven envueltas en acusaciones inciertas. Atticus es siempre un ejemplo de respeto, educación y enseñanza para sus hijos y que inculca la igualdad de las personas ante la ley, independientemente de su raza. Es una clara referencia de vida para sus hijos, a través de la comprensión y el cariño. La novela tiene detalles muy humanos. Con la incorporación de la tía Alexandra a la familia y con sus ideas más estrictas, se hace ver más claro el contraste de ideas y criterios entre Atticus y ella. A pesar de todo, a los niños se les inculca la idea de obediencia a las tres personas encargadas de su educación: Calpurnia, Atticus y la tía Alexandra.